Vivimos en un mundo que contiene muchos otros mundos y todos ellos son posibles. A veces hay que desplazarse miles de kilómetros para conocerlos, otras veces tan sólo unos metros. En ambos tipos de viaje es necesario llevar pasaporte. Ese documento dice que, su portador tiene amplitud de horizontes y admite que la verdad no es absoluta sino que depende de la posición del observador. Nadie emprende voluntariamente un viaje para el que no se encuentra preparado, y nadie debería impedir, al igual que ocurre en el mundo de las abejas, que éstas abandonen lo que fue su hogar cuando ya estén listas: cada ser humano vive su propio deseo y ésto forma parte de su tesoro.
Los antiguos samuráis japoneses eran educados en el Bushido, el arte de la estrategia, el camino del guerrero, el código que les enseñaba a tener una visión positiva de la realidad y no mostrar temor a nada, ni siquiera a la muerte. Unas páginas antes de esta columna, ustedes han podido conocer la historia de Felipe Ramales, chef de Lupo di Mare en Rehoboth Beach. Una persona que creyó que existía un mundo mejor para él y los suyos y que ha demostrado pese a su juventud, que la constancia y el esfuerzo sí sirven para alcanzar metas en la vida. Yo he sido afortunada al tener la oportunidad de compartir durante años otro mundo que ahora se acaba: el mundo de Ulyses, un pequeño pub que cerrará en los próximos días y cuyos componentes, Guillermo, Angel y Joaquín irán siempre en mí corazón. Comparten con Felipe no sólo su entrega al mundo de la hostelería sino ser grandes personas, que tuvieron un sueño en el que creyeron y que les llevó a desplazarse de sus lugares de origen hacia el mundo desconocido de la gran ciudad.
Desgraciadamente vivimos unos tiempos en los que se premia la frivolidad, el consumismo, lo que se denominaría la “cultura del pelotazo” (alcanzar el éxito de forma rápida, cómoda, utilizando cualquier medio para ello, incluido desacreditar con la mentira a nuestros colaboradores). Felipe y mi familia de Ulyses son alumnos aventajados de la mejor Escuela de Negocios del mundo, pese a que, nunca hayan pisado una, son samuráis japoneses pese a ser el más joven originario de Veracruz y los mayores de Cantalojas. Felipe le ha dicho al mundo lo que venía a decir y además da una lección de su grandeza de espíritu al mostrar agradecimiento hacia las personas que le han ayudado en su camino, y lo mismo podría decirse de sus superiores, que le han visto luchar desde la más humilde de las tareas en un restaurante, y han premiado su tesón con un voto de confianza, asignándole un puesto de máxima responsabilidad y que además no dudan en pronunciar palabras de reconocimiento hacia él y por tanto, también muestran su grandeza al hacerle partícipe del éxito de la empresa. Ambos muestran que las relaciones interpersonales presididas por el respeto funcionan y dan frutos. No hay nada que justifique la zafiedad en el trato, porque cada uno, el lavaplatos en su humilde tarea, el chef en la elaboración de la comida y el gerente en la gestión del restaurante son importantes. Mi querido Guillermo le ha dado al mundo a través de cada uno de sus guisos una muestra de amor, el mismo que su madre, recientemente fallecida, le enseñó cuando él se sentaba junto a los fogones a aprender de ella a ser un magnífico cocinero y una excelente persona, Angel y Joaquín no se quedan atrás tampoco.
Todos navegamos en el mismo barco, que puede ser un restaurante, una multinacional o el mundo.
Respeta al otro, y exige para tí ese mismo respeto. Aunque vivir nuestros propios anhelos pueda apartar a alguien de nuestro lado, por lo general acerca a quien es importante y no hay más que oir a nuestro joven chef hablar de su esposa y de sus hijos para saber a lo que me refiero. En el caso de Guillermo y de Angel, sus esposas han estado junto a ellos en el pequeño pub, y siempre han tenido una sonrisa y una palabra amable para todos los que como yo hemos encontrado allí durante años, mucho más que un sitio donde comer. Teresa de Calcuta decía que “si no puedes ayudar a todo el mundo, conténtate con ayudar a los que puedes”: nuestro joven samurái Felipe y nuestros “un poco menos jóvenes” amigos de Ulyses así lo hacen. Ayudar a los que tenemos cerca es un buen principio, saber dejar que los que están preparados descubran nuevos mundos también. El gran novelista norteamericano recientemente fallecido Kurt Vonnegut decía “Vigila lo que pretendes ser, porque acabarás siendo lo que pretendas”, Felipe Ramales ha demostrado ser como su compatriota ya fallecido el diestro mejicano Silverio Pérez un valiente, al que le quedan muchas tardes de gloriosas faenas y le doy la enhorabuena por ello. Mis amigos de Ulyses han demostrado ser para mí una verdadera familia. ¡Hasta siempre Guillermo, Angel y Joaquín! y enhorabuena por ser como sois, no sólo unos excelentes profesionales de la hostelería sino unos excelentes amigos.