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Efe-EIP
en marcha para el Mundial han tratado una cincuentena de casos, siendo la mayor parte de ellos delitos menores, con una severidad que quiere ser ejemplar: un ladrón de un teléfono móvil fue castigado a cinco años de prisión.
También hubo delitos de billetes en el mercado negro, aunque los organizadores, sin embargo, hicieron un llamamiento a los aficionados cuyos equipos fueron eliminados para devolver sus entradas en los centros de reembolso. Así, la FIFA pudo poner en venta 1.000 entradas más para el México-Argentina de octavos de final, el domingo en Johannesburgo, que se acabaron en 10 minutos, circuntancia que ayuda a pensar a la organización que el nivel de asistencia de los estadios será mejor que el de Estado Unidos-1994.
La mayoría de las entradas han ido a parar a los sudafricanos, que compensan la escasa presencia de hinchas extranjeros. Éstos últimos deberían ser 300.000, en lugar de los 450.000 inicialmente previstos, lo que por otro lado permite evitar el problema de la falta de plazas hoteleras. La ciudad de Johannesburgo, donde se concentra la mayor parte de los partidos, saca provecho de un nivel de ocupación hotelera (85%). Pero Ciudad del Cabo, donde los turistas habituales han aplazado su estancia, sólo presenta un nivel del 40%.
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