Bandera española ondeando en la Pza. de Colón de Madrid
Ruben Rocha
Ya estamos a la víspera del cierre de este colorido y alegre mundial africano, y también ya sabemos cuál será la gran final, y en este campeonato en tierras nuevas, vírgenes a lo que es la historia del futbol mundial tendremos un campeón que por primera vez saboreará las mieles del éxito en esta apasionante Copa Mundial que cada 4 años es organizada por la Fifa.
Holanda y España, los tulipanes, la naranja mecánica, los de lo Países Bajos de rica historia futbolera enfrentarán nada más y nada menos que al campeón vigente de Europa, la furia roja, la furia española, la España dueña y organizadora de la mejor liga de fútbol del mundo.
No será un choque de estilos muy distintos, dado que los dos equipos han llegado aquí priorizando el buen juego, cuidado del balón y explosión ofensiva.
Holanda derrotó al sorprendente Uruguay, 3 a 2, en un partido que fue jugado con muchísima intensidad por las dos selecciones, pero donde los naranjas sacaron a relucir sus mejores individualidades y mas aceitado y pulido fútbol.
Uruguay arañó la hazaña, cuando al final del encuentro descontó y cargó con todo contra el área holandesa, pero el resultado fue más que justo y creo yo que pudo haber sido más holgado, si no fuera que Robben y compañía se dedicaron a despilfarrar claras ocasiones de gol que pudieron haber puesto el partido 3 o 4-1.
Es verdad que el segundo gol holandés debió haber sido anulado por posición adelantada de Van Piersen, debido a que intervenía tapando la visión del portero Muslera, pero esto no fue excusa, y bien lo entendió el técnico oriental Washington Tabárez cuando en la conferencia de prensa minimizó este hecho y no lo usó como excusa
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